Cada vez estoy convencido de que las empresas sacan cosas adelante por casualidad y porque Dios es misericordioso.
Esta mañana una reunión en la otra punta de Madrid. Me refiero a la provincia de Madrid. Trabajo cerca de la provincia de Guadalajara y la reunión fué cerca de la provincia de Toledo. Por supuesto, la reunión era para algo inútil y no llegamos a nada útil en ella -como era de esperar-.
Cuando volví a mi centro de trabajo, cerca de las dos y media, una cola de gente esperando para incordiarme. Que si a uno se le ha roto una tripa, que si el otro la ha perdido y el otro ni siquiera sabe que tiene tripa. Vaya, que estoy por comprar un aparato de pedir número, como los de los supermercados. Otra opción son las barras esas con cintas que ponen en las taquillas de los cines para hacer las colas.
Bueno, lo grave no es eso -en el fondo me siento apreciado por mis compañeros que vienen a verme
-. Lo grave es que algo tan tonto como arrancar un script de compilado… no he podido hacerlo, en toda la tarde.
Y así van las empresas, que te buscan reuniones inútiles para que pierdas el tiempo en cosas muy importantes pero que no sirven para nada.
September 19th, 2007 at 8:41 pm
Pues unas barritas con cintas quedarían muy molonas