El otro día nos hicieron una auditoría interna de software. Como era de software, me soltaron a mí al auditor. Le duré menos de cinco minutos.
El auditor empezó su ristra de preguntas, que básicamente consistía en de los dos mil documentos que teóricamente pueden hacerse (requisitos, plan de desarrollo, diseño preliminar, manual de usuario, de instalación, de árbol de configuración, …), preguntarme uno por uno si lo hacíamos. Yo me dedico a codificar software y algunos de esos documentos sí me suenan, o bien porque me llegan, o bien porque incluso colaboro en ellos, pero del resto ni idea, ni si se hacen, ni cual es el proceso para hacerlos e incluso muchos de ellos, nombrados por sus siglas, los había oido por primera vez. De hecho, en la lista anterior he puesto algunos de los que sí conozco, porque de los otros mil novecientos ni siquiera me acuerdo ahora del nombre.
Cuando llegó el momento en que nos acercamos al tema de software real, vi llegar mi oportunidad, pero al auditor le importaba tres pepinos qué herramientas usábamos (cruise control, bugzilla, test de junit, etc). Unicamente hablamos de que usabamos CVS y hacíamos ramas de vez en cuando. Realmente lo que le interesaba era saber si teníamos controladas las versiones del proyecto completo y si teníamos algún documento que reflejara todas las mejoras y peoras de una versión respecto a la anterior. Asi que de software nada de nada, lo único de interes es que usamos CVS.
Cada vez me da más pena este mundo empresarial, en el que lo importante son las apariencias y no la realidad, en donde lo realmente importante del softwre son los documentos que le acompañan, y no el software en sí mismo. El software puede ser una patata, pero si va acompañado de varios documetnos tamaño "El Quijote", está bien hecho. Y si tienes todos esos documentos, aunque el software no vaya, cumplirás con las normas de calidad ISO 9001 y similares. Luego, claro, se sacan premios a la "excelencia empresarial" (nombrecito, ¿de dónde lo habrán sacado?).
