Llevamos ya varios años usando maven y nos hemos acostumbrado a él. Recordamos ahora cómo teníamos antes los proyectos y nos asombramos de la mejora conseguida. Sin embargo, no todo es bueno con maven, tiene sus pegas.
Ventajas de maven
Hay principalmente tres grandes cosas que hemos conseguido con maven y sin las que ahora no seríamos capaces de trabajar.
La primera es que ahora todos nuestros proyectos están organizados igual. Esto, por supuesto, puede conseguirse con disciplina y sin necesidad de maven, pero en grupos numerosos de desarrolladores es más fácil de conseguir si la herramienta te obliga a seguir una estructura o al menos, si te obliga a hacer un esfuerzo importante si te quieres salir de esa estructura. Se acabó el hacer scripts de compilado, el preguntar a otro cuando cambias de proyecto dónde están las cosas, el dejar ficheros o iconos por cualquier lado. Ahora cualquiera puede pasar de un proyecto a otro y sabe manejarse por la estructura sin ningún problema.
La segunda gran ventaja son los jar. Al dejar todos los jar de los proyectos en un repositorio centralizado (usamos nexus) y usar versiones SNAPSHOT de maven, todos tenemos siempre disponibles los últimos jars. Antes era necesario que cada uno compilase los jar que necesitara o se los pidiera a alguien que los tuviera, o que alguien se acordara de meterlos en el sistema de control de versiones. Eso ya no es necesario, maven/nexus se encarga de que todos tengamos siempre los últimos jars.
Y la tercera gran ventaja es la herramienta de integración continua (Hudson), que todas las noches saca los fuentes del sistema de control de versiones, los compila y pone los jars en nexus. Al ser hudson el encargado de meter los jar en nexus, estos siempre están actualizados y siempre está disponible la última versión para todo el mundo. Y al ser hudson el que compila en un servidor separado, eliminamos por un lado los típicos errores de código que sólo compila en el PC del desarrollador Fulanito porque inadvertidamente ha puesto un path suyo local en algún sitio, o se ha olvidado de meter algo en el sistema de control de versiones. Este Hudson nos sirve además para obtener de él las versiones de instalación tanto para el entorno de producción como para pruebas. Ya no dependemos de que alguien tenga todo lo necesario para generar estas versiones y de que ese alguien esté.
Pegas con maven
Pero no todo son ventajas. La gran y enorme pega de maven es su dependencia de que haya internet o al menos red, para acceder al servidor de Hudson. Los problemas con la red suelen ser relativamente frecuentes: se va el servidor de nexus por el motivo que sea, se cae algún proxy o router, etc, etc. En esos casos, se nos queda un poco parado el tema de compilado. Sí, maven tiene una ejecución off-line, pero no funciona todo lo bien que debiera. Si le falta algo, se empeña en ir a buscarlo a través de la red.
Y esta dependencia de la red se nos hace especialmente grave cuando vamos a instalaciones del cliente en los que no hay internet ni, por supuesto, acceso a nuestro nexus. Si queremos llevarnos un entorno de desarrollo para depurar, corregir algún bug y compilar en las instalaciones del cliente, nos obliga a llevarnos toda una copia de repositorios, o montar el proyecto de forma totalmente independiente de maven. Hay comandos de maven que ayudan a hacer toda esta copia, como dependency:go-offline, pero hay que acordarse de hacerlo.
Es bastante molesto también el tema de plugins de maven. A veces y sin saber el motivo, maven decide que debe actualizar plugins a versiones más modernas. En la mayoría de los casos esto no afecta demasiado, pero a veces si coincide con algún tipo de problema de red o el estar off-line, nos hace imposible compilar.
En fin, desde luego las ventajas compensan con creces los inconvenientes y ni se nos pasa por la cabeza dejar de usar maven, pero a veces algunos problemas misteriosos pueden tenerte de pelea con ellos toda una mañana.
